No quise recordar pero llegó
la voz del capellán retumbando en los Sacramentinos
y se paseaba el acólito extraño
recordándonos al jorobado de Notre Dame
Casi al terminar la misa pasó pidiendo dinero
en una bolsa de género, puesto por puesto
No podía pensar, no podía pensar
con la voz del capellán retumbando
y el jorobado pidiéndonos dinero
y tú, fría, en el cajón abierto
Lejos, muy lejos,
caminábamos ida y vuelta
perdidas en la misma calle, que tantas veces
recorrimos, y no fue problema, no fue problema
habernos perdido. Recuerdo lo que me dijiste:
déjalo ya, no le hagas caso,
solo algunos hemos estado solos.
Nos quedamos sentadas en la calle.
hasta que se hizo de día, cuando sugeriste
que fuéramos a tu casa, pero quise quedarme sola
y dejarte sola.
Ahora si quiero ir a tu casa,
amiga.