martes, 24 de marzo de 2015

Él

Los hombres no saben pedir
como el trino del pájaro al hambre.

Yo

Vivo en todos aquellos que reclaman
mi ser como algo inmutable
no aceptaran que cambie, oh
aquella, su milésima parte.

Ustedes

¡Felizmente creen que por locos viven!
No conocen el imperio de la hormiga
el ejército de la abeja reina
Las labores son una virtud
escuchar el ritmo de las bocinas
separar la tierra de la inmundicia

Al trabajo ha ganado la intemperancia
que es lo que reina
todas las vidas.

Fumar en la oscuridad, me gusta
sobretodo me gusta fumar
el ruido del papel consumido
Hay tanto malo en un cigarrillo
pero ese sonido, oh no se compara con nada

noche del viernes

Escucho la puerta de entrada
¡arrójate a la cama!
no me perdonarían
gastar aquí el tiempo
en que podría
adular sus sandeces
¡Ocio! guarda mi secreto