domingo, 11 de octubre de 2015

Noches

Nadie sube al bus, el chofer va a toda velocidad, con las luces apagadas
sin mirar atrás ve la puerta cada vez más lejos y a ella en el umbral
parece increíble la rapidez con que se aleja de la casa y de la cama
en la que quisiera estar recostado, no en el automóvil, todo mal

'La ciudad es un cuerpo y sus extremidades, voy por largas venas y avenidas
como la sangre que la mantiene viva, quiero y no puedo volver por el camino
apenas puedo imaginarla en algún lugar de la casa, tomando el té que traje del norte
dije que nunca volvería a verla, pero quiero volver no quiero olvido

"Soy la sangre o soy la vena, o soy la astilla que va a corriendo 
despacio y silenciosamente a tu pecho es cosa de tiempo
es cosa de tiempo



Suspenso

Rincones sin terminar
de un jardín, de una casa
a la basura la tierra que sobraba
las piedras no sirven
más que para llevarlas a cuesta
moscas van y vienen planeando
muy malas cosas
un pajarito mira de reojo
como no hago nada
sin terminar nunca


martes, 8 de septiembre de 2015

ya ha muerto

¿Ha sido verdaderamente Andrea Mistretta la que ha evadido a su verdadero yo que le ha dicho en reitaradas ocasiones que debe morir, o bien escapar muy lejos,
o bien volver a comer carne e ir a trabajar a la carnicería?
¿Soy yo tecleando sin mirar, he sido siempre yo la culpable de todo, debe mi madre perdonarme?
¿Es Andrea despreciable, su perro no la quiere, su novio la desprecia, su único amigo la olvidó?
O es el verdadero yo evadiendo a Andrea Mistretta o no hay yo que se le parezca, y ya ha muerto, ha muerto...

viernes, 17 de julio de 2015

Hay cosas que me están matando

Dejé que Juan cocinara hoy, sabiendo que no me gustará lo que haga. Me siento enferma como para ir a la cocina y dirigir todo. Estoy en cama. Anoche llegamos tarde, estuvimos donde un amigo y bebí demasiado. No fue tanto según puedo recordar. Solo me mareé mucho. Es la maldita sensación de estar mareada. Al despertar vomité y Juan se ofreció a cocinar. Puedo escucharlo, buscando ollas, abriendo y cerrando las puertas del estante. Anoche me dijo que no sé bailar. Vino y dijo: bailar contigo no tiene gracia. Yo si sé bailar. Es ese desgraciado quien lo hace pésimo. Siempre anda por ahí alardeando sobre lo que cree hacer bien. Vivir con él es soportar toda  la arrogancia albergable en un ser humano. Me indigna cuando se jacta de cocinar bien, no es cierto, pero él cree que su comida es sabrosísima. El otro día dijo: yo le enseñé a cocinar a Adela. En ese momento creí que iba a matarlo solo con los ojos. Podía ver fuego saliendo de ellos. Y luego: yo te enseñé a hacer arroz, no me mires así. Idiota, yo te miro como quiero. Pero no le digo nada, no voy a pelear con él por esas estupideces, de antemano sé que soy yo la ganadora. Para que todos sepan aprendí a cocinar sola, a punta de errores, comida agria, salada, cruda. Y después de mucho equivocar digo que nadie puede jactarse de cocinar mejor que yo. Al menos nadie que me conozca. Mucho menos el idiota de Juan. Cuando cocina no sabe dejar todo limpio de inmediato. Esa es una gran parte de saber cocinar. Y me dice; Ay, Adela, cuando termine voy a limpiar. Pero no lo hace. Lo dice pero no lo hace, o lo hace pésimo. Cuando lava las verduras deja escurrir el agua hasta las baldosas del suelo. ¡Juan! maldita sea, ¿no ves que mojas el suelo? dice, mejor al final trapearé, no te preocupes. Pero no lo hace, la mugre comienza a pegarse en el agua que salpica. Además prende la televisión. Cocina mientras mira la televisión. No importa que estén dando, el muy idiota se la queda mirando y se nota por sus ojos que no piensa en nada. Tengo que repetirle al menos dos veces las cosas mientras está así, no me oye, deja de poner atención. Debo terminar la comida pues se olvida, revolver los tallarines, bajar el fuego a las verduras, agregar sal, pimienta. Gran idiota, cómo va a cocinar mejor que yo. Me irrita. Es como si el estuviera dentro de la televisión y yo lo mirara a través de la pantalla. Hay cosas que me están matando. Hace poco Juan fue a bailar con una amiga mía. ¿Cómo puede ocurrir algo así sin ser un gran problema? Yo lo permití, aunque de hecho hubo un poco de revuelo por mi parte. Es que ir a bailar está bien. Mónica baila excelente. Pero dormir en la misma cama es otra cosa. Pero no pasó nada entre nosotros, ¿cómo voy a creerle? No pasó nada, porque no quiero herirte. No tengo ninguna razón para mentir. Es cierto, es el idiota más honesto que conozco. Mónica es una buena amiga.  Me pone a pensar todo esto, me marea. Me costó recuperarme de aquel suceso, cada vez que veo a Mónica trato de no pensar en eso. Pero a veces me resulta inevitable. El otro día le pedí que me enseñara un poco de baile, y la imaginaba con Juan, bailando tan alegre. Cualquier hombre podría enamorarse de ella. ¿Por qué no Juan? ahora siento que están tramando algo, debo ver como se miran cada vez que estamos los tres. Me incomodan las costumbres de ambos, son molestos. Mónica es, como decirlo, un poco molesta, un poco estúpida. Y su voz chillona, diciendo yo esto, yo aquello. Si estamos hablando sobre cualquier cosa, sobre, por ejemplo, la luna, ella dice: yo estaba mirando la luna y sentí que ella miraba toda la miseria del mundo, pobrecita.. Y yo pensaba, esta mujer es estúpida? Solo quería hablar sobre la luna, porqué tenía que meter sus malditas divagaciones. Es la luna, un satélite natural, no se preocupa por nuestras miserables vidas, no le importamos, tiene un rostro como de mujer, y una parte que jamás se ve. El lado oscuro detrás de su bonita cara.

hilton

solo quiero tener mil pesos
y fumar tanto tanto
que no puedas verme a través del humo

martes, 24 de marzo de 2015

Él

Los hombres no saben pedir
como el trino del pájaro al hambre.

Yo

Vivo en todos aquellos que reclaman
mi ser como algo inmutable
no aceptaran que cambie, oh
aquella, su milésima parte.

Ustedes

¡Felizmente creen que por locos viven!
No conocen el imperio de la hormiga
el ejército de la abeja reina
Las labores son una virtud
escuchar el ritmo de las bocinas
separar la tierra de la inmundicia

Al trabajo ha ganado la intemperancia
que es lo que reina
todas las vidas.

Fumar en la oscuridad, me gusta
sobretodo me gusta fumar
el ruido del papel consumido
Hay tanto malo en un cigarrillo
pero ese sonido, oh no se compara con nada

noche del viernes

Escucho la puerta de entrada
¡arrójate a la cama!
no me perdonarían
gastar aquí el tiempo
en que podría
adular sus sandeces
¡Ocio! guarda mi secreto

jueves, 26 de febrero de 2015

Tener al menos aquella pequeña decisión

Tener al menos aquella pequeña decisión
es tener algo

Nadie puede quitármelo
nadie puede mirarlo
a través de las máscaras
perforarme el cráneo

no verán los que me ignoran
quien es ella la muchacha-
parece abrumada-
quizá no tiene nada-
pero
y la máscara
la decisión-

No podrán quitármela
ni ahogada y partida
electrocutada
la sangre a borbotones
no conseguirán verme
ni una palabra

lunes, 23 de febrero de 2015

Si todos los días fueran el mismo
eso no sería la mala suerte
la maldición es que todos
avanzan iguales y embusteros

Cualquier cosa que puedas hacer es lo mismo
porque la sangre siempre bombea
desde el corazón al cerebro
y el aire y el humo entra a los pulmones
que siempre o casi siempre son 2
o al menos 1 y medio

Ay, yo no sé si es terrible
mirar por las ventanas
ver variedad de automóviles
las piernas sagradamente
una delante de la otra
y oír tanta barbaridad
mirarse las manos, pero manos
que más tarde solo serán hueso

Nada de lo que puedo hacer
nada de lo que puedo sentir
valdría la pena
si no fuera obvio que es inútil.
Eso es lo único.

miércoles, 11 de febrero de 2015

No quiero  morir de estas pequeñas pero frenéticas cosas
no quiero morir
quiero no haber sido
para no tener que perderme en esta inmensa tarea
de ser alguien, cada día
alguien con nombre y apellido
hermanos
amigos
alguien que tiene que morir
y ser enterrado o arrojado al agua
y todos dirán: que bello haber sido
y ahora fundirse con la tierra.
Pero cualquiera sabría que no hay belleza en un cuerpo corrompido.

el doble

Todos le tememos al doble. Lo seguimos o somos seguidos por él. Hay un rastro que deja, casi imperceptible, un aroma, un pedazo de pierna que le vemos cuando dobla en la esquina. Tenemos miedo de ser alcanzados y miedo de alcanzarlo. Miedo de ver un rostro de frente, uno que no se parece al tuyo, uno que encarna la virtud, que es todo lo que no eres o peor, lo que quisieras ser. Hay una historia, alguien enfrenta al doble, y le gana.

sábado, 10 de enero de 2015

tejido

Fueron tantos días buscando
la materia con que tejer
"algo digno ha de pasar"
como si no hubiera belleza
en la mañana, en el sueño gris
en la tarde simple, la de siempre
o en el trabajo y la rutina
cuotidiana.

Dormir esperando una respuesta
y vivir buscando una pregunta
no encarna mucha nobleza, para mi
que hasta hoy sigo interrogada
por lo mismo:
¿Estoy buscando o estoy esperando?