jueves, 26 de febrero de 2015

Tener al menos aquella pequeña decisión

Tener al menos aquella pequeña decisión
es tener algo

Nadie puede quitármelo
nadie puede mirarlo
a través de las máscaras
perforarme el cráneo

no verán los que me ignoran
quien es ella la muchacha-
parece abrumada-
quizá no tiene nada-
pero
y la máscara
la decisión-

No podrán quitármela
ni ahogada y partida
electrocutada
la sangre a borbotones
no conseguirán verme
ni una palabra

lunes, 23 de febrero de 2015

Si todos los días fueran el mismo
eso no sería la mala suerte
la maldición es que todos
avanzan iguales y embusteros

Cualquier cosa que puedas hacer es lo mismo
porque la sangre siempre bombea
desde el corazón al cerebro
y el aire y el humo entra a los pulmones
que siempre o casi siempre son 2
o al menos 1 y medio

Ay, yo no sé si es terrible
mirar por las ventanas
ver variedad de automóviles
las piernas sagradamente
una delante de la otra
y oír tanta barbaridad
mirarse las manos, pero manos
que más tarde solo serán hueso

Nada de lo que puedo hacer
nada de lo que puedo sentir
valdría la pena
si no fuera obvio que es inútil.
Eso es lo único.

miércoles, 11 de febrero de 2015

No quiero  morir de estas pequeñas pero frenéticas cosas
no quiero morir
quiero no haber sido
para no tener que perderme en esta inmensa tarea
de ser alguien, cada día
alguien con nombre y apellido
hermanos
amigos
alguien que tiene que morir
y ser enterrado o arrojado al agua
y todos dirán: que bello haber sido
y ahora fundirse con la tierra.
Pero cualquiera sabría que no hay belleza en un cuerpo corrompido.

el doble

Todos le tememos al doble. Lo seguimos o somos seguidos por él. Hay un rastro que deja, casi imperceptible, un aroma, un pedazo de pierna que le vemos cuando dobla en la esquina. Tenemos miedo de ser alcanzados y miedo de alcanzarlo. Miedo de ver un rostro de frente, uno que no se parece al tuyo, uno que encarna la virtud, que es todo lo que no eres o peor, lo que quisieras ser. Hay una historia, alguien enfrenta al doble, y le gana.