miércoles, 13 de julio de 2016

Memo

No hacen falta ideas para escribir, solo arrogancia y ego, todos los poetas de esta ciudad están muertos de pena, aunque no lo sepan, están condenados al olvido porque todo su esfuerzo, que es poquísimo, será sepultado por mí y por los que me sucedan en esta empresa de desenmascarar el crimen del ego, que ha masacrado a la Belleza. Ustedes no valen nada, yo no valgo nada pero de eso estoy segura, ni la menor duda, y aún así me emociona la lluvia, o la amistad, o la muerte de la madre de un amigo, y no todo, no todo puede ser escrito, poetas muertos de hambre y de pena, piensan que pueden quitarle a la vida su relevancia poniéndolo todo en una servilleta.  Yo dije que nunca volvería a escribir sobre ustedes, y ya no puedo soportarlos, por eso estoy aquí sentada, intentando rescatar las últimas palabras que aún moran en mi interior, solo para recordarles que están perdiendo el tiempo. Ojalá quisieran lograr algo, porque no están logrando nada, siempre pensé que la poesía podría servir de algo, y aún lo creo, y aún lo creo, que es el Lenguaje Universal. Ustedes no sirven, no sirven los panfletos que escriben, no esos estandartes hechos con la misma tela vieja, no las mismas metáforas, son las mismas imágenes, todo es una gran foto, la misma vieja foto escrita una y otra vez. Solo busco los símbolos que a la gente abra sus ojos. Despierten.

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